Siempre que escuchamos la palabra excursión nos vienen a la mente un montón de recuerdos. En su gran parte son recuerdos bonitos, los que rememoramos con alegría y cierta nostalgia. Si llevamos el término al ámbito escolar, en la mayoría de los casos solemos asociar dicha palabra a aquellos viajes que hacíamos con nuestros compañeros a final de curso. Las excursiones eran (y siguen siendo en muchas ocasiones) el broche final a un maravilloso año. Es una bonita manera de terminar el periodo escolar de la mano de nuestros compañeros, amigos y profesores en un lugar alejado de las aulas.

Desde las Escuelas Trilema hemos querido dar un giro a esto. En primer lugar, hemos querido cambiar la terminología, y hemos pasado de llamar excursión a estos momentos a denominarlos jornada de convivencia. Crear lazos de unión entre alumnos y profesores es el objetivo principal de mismas.

A razón de crear dichos lazos, son ya varios los años en que venimos desarrollando estas jornadas de convivencia a principio de curso.

La vuelta al cole supone reunirte con tus amigos, compañeros y profesores a los que probablemente no hayas visto durante todo el verano. A su vez, es posible que en este nuevo curso hayan llegado nuevos alumnos y profesores. Por todo esto creemos que las convivencias de principio de curso son una maravillosa herramienta para crear esos lazos de amistad, unión, confianza… que serán la base de las relaciones en este curso escolar.

Hace unos días, todos los cursos del centro realizamos estas jornadas. Alumnos con sus mochilas, pantaloneta corta y gorra esperando nerviosos la llegada del autobús para emprender su jornada. Padres y madres en la puerta del cole para despedir a sus hijos/as mientras suben al autobús. Anécdotas que suceden en dichos viajes y que recuerdas con alegría a lo largo del curso. Canciones que parece que han sido ensayadas durante el verano. Caras de emoción al llegar al lugar del destino. Comer todos juntos como si de una gran familia se tratase. Y sobre todo, la alegría con la que bajan del autobús para contar a sus familias todo lo que han vivido durante ese día. Estos y muchos más, son los motivos que hacen que crea que verdaderamente merece la pena realizar estas jornadas a principio de curso.

El fin principal de la educación es preparar a nuestros alumnos para enfrentarse al mundo que les rodea. Y ese mundo está fuera de las paredes del aula. Es cuando llevamos a nuestros alumnos a lugares más allá de la escuela cuando realmente vemos si son capaces de desenvolverse o no. Vemos sus reacciones ante lo desconocido o inesperado. A quién recurren cuando lo necesitan, con quién eligen sentarse en el autobús o realizar una actividad. Son claves, que ellos sin saberlo, no están proporcionando para enfrentarnos de la mejor manera posible a este nuevo curso escolar.

Hay un refrán que dice lo que de pequeño se aprende de mayores se recuerda. En este caso podríamos traducirlo a lo que al principio se crea durante el curso se mantiene.

Pilar Nafría Amatriain
Maestra de Educación Primaria

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