¡Feliz Año Nuevo 2020!

Empieza un nuevo año, un nuevo trimestre  y un nuevo proyecto.

Los profesores volvemos de las vacaciones de Navidad con nuevas metas e ilusiones, pues todavía queda mucho curso y vamos a proyectar en nuestros alumnos todos aquellos propósitos soñados siempre que iniciamos algo nuevo. La Navidad es una época de reunión, de descanso y de pensar en todo lo que hemos conseguido este año que se queda atrás, y también es tiempo de cargar pilas para afrontar en todo aquello que tenemos delante. En la etapa en la que doy clase, Educación Infantil, cada pequeño paso es un gran logro y se merece una celebración a la altura de lo que consiguen nuestros pequeños genios. Hoy voy a hablaros de un tema que genera debate y reflexión, algo sobre lo que los maestros estamos siempre pendientes y tratamos de mejorar.

En el día a día del colegio, es habitual que aparezca la palabra autoevaluación, coevaluación, rúbrica, diana, semáforo… pero cuando nos visita gente de otros colegios, o incluso cuando vienen las familias a las primeras celebraciones del aprendizaje, se quedan sorprendidas al ver cómo desde pequeños, los alumnos desarrollan una gran capacidad de autocrítica y son capaces de evaluarse tanto a ellos mismos como a sus compañeros.

Los inicios nunca son fáciles, y es fundamental dedicar tiempo para que una evaluación sea significativa para nuestros pequeños alumnos. Las maestras de infantil debatimos y replanteamos este tema asiduamente, pensando en cómo mejorar, cómo plantear una diana, la necesidad de hacer un formato que sea útil a la vez que significativo para los alumnos… y creo sinceramente que estamos en el camino correcto, ya que los resultados son asombrosos, y es habitual ver a los niños verbalizar y dar motivos sobre porqué se han pintado o han puesto un gomet de color verde, amarillo o rojo en las dianas en las que se han evaluado después de realizar una actividad.

Una diana es una representación gráfica y sencilla de diferentes aspectos del aprendizaje que permite a los alumnos comparar los resultados de dos momentos diferentes del aprendizaje de manera visual y clara, y es que esta es una de las principales claves de los formatos que utilizamos para que nuestros alumnos se autoevalúen, que sean herramientas sencillas y fáciles de reconocer para ellos.

El momento en el que planteamos las autoevaluaciones también es fundamental, es necesario crear un ambiente especial en el aula como parte de la rutina, es decir, que debe estar contemplado en nuestra programación, para que los alumnos se vayan acostumbrando a analizar y verbalizar lo que están haciendo, si está bien, si les gusta hacerlo así, si lo pueden hacer mejor, si pueden ayudar a quien no sabe, si lo que han hecho es lo que mejor se les da…

La elección de una diana, un termómetro o una rúbrica no es casual, sino que cada maestro las selecciona en función de la edad y el momento en el que se encuentra su grupo. Las herramientas que utilizamos permiten combinar la evaluación del adulto con la autoevaluación y la observación de los compañeros, y así ir construyendo una cultura reflexiva en las clases desde el momento en el que los alumnos inician su andadura en la escuela.

Otro aspecto que tengo la sensación que llama la atención visto desde fuera, es la metacognición en Educación Infantil. Al principio, son muy sencillas y siempre en grupo, pues no deja de ser una actividad reflexiva que tiene que ser muy pautada y guiada para que nuestros alumnos sean capaces de plasmar sus pensamientos. Cuando los niños empiezan su aventura en el colegio, aparecen conceptos o ideas superficiales que se van complicando conforme avanza el curso, y se puede observar una gran madurez si comparamos los porfolios de los primeros proyectos con lo que son capaces de crear cuando terminan la etapa de Educación Infantil, ya que los niños tienen una gran capacidad crítica y de análisis, y no solo son capaces de realizarlo, sino que tienen la habilidad de contar a los demás aquello que han plasmado en sus trabajos.

El camino no termina aquí, nos queda mucho por explorar en el tema de la autoevaluación, pero gracias a la formación docente que recibimos y la oportunidad de poner en práctica nuestros aprendizajes en el aula de manera inmediata, avanzamos a pasos de gigante, y por lo tanto nuestros alumnos se convierten cada día en la mejor versión de sí mismos, pues desde pequeños estamos formando personas críticas y capaces de analizarse a sí mismos y al mundo que los rodea.

Rosana Alcubilla García

Maestra de Educación Infantil

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