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Con relativa frecuencia se abre el debate sobre la conveniencia o no de la música en la educación. Más o menos cada cuatro años, con cada cambio de gobierno, se plantea la pregunta ¿Es necesaria la enseñanza de la música en la escuela?

¿Eres capaz de imaginarte un mundo sin música?

Es obvio que la música es vital y esencial en el desarrollo de las personas y en la activación de su inteligencia. La música tiene un claro efecto en el desarrollo de nuestra personalidad y en el desarrollo de actividades. Es un forma de expresión y comunicación; hay niños a los que  les cuesta un triunfo escribir un texto pero, sin embargo, si son capaces de escribir sencillos ritmos combinando figuras musicales y les cambia la cara cuando lo hacen. La música influye directamente en el desarrollo intelectual del niño en su crecimiento cognitivo le ayuda a resolver problemas matemáticos agrupando figuras musicales para crear diferentes ritmos; a escribir canciones sencillas, cuidando la acentuación para que todo encaje a la perfección y dando también  importancia a los silencios, que tienen un gran valor.

El esfuerzo, la constancia y la perseverancia también tienen gran relación con la música. Tocar un instrumento, aunque solo sea la flauta de nuestros coles, requiere de todos estos valores.

La asignatura de música también potencia el uso de las tics, sobre todo con los más mayores. La existencia de programas y apps ayudan a que los alumnos investiguen y sean capaces de crear sencillas melodías o editar videos con músicas diversas y les permite conocer otras músicas más lejanas en el tiempo y en el espacio.

Y como no, la música ayuda a la sociabilización y fomenta la colaboración, el espíritu crítico y el respeto cuando se hacen actividades colectivas. ¡Cómo disfrutan acompañando melodías con los instrumentos de percusión, o tocando la flauta! (aunque ensayar en casa sea una pequeña tortura para padres, hermanos y vecinos) y valorando, ya no solo como lo hacen ellos, sino también sus compis. Y ¡los tubos diatónicos!, que por el poco tiempo con el que cuenta la asignatura de música sacarlos en la clase y tocarlos es casi una fiesta.

Estamos viendo estos días como la música une a vecinos desconocidos, a generaciones, a países… tranquiliza en momentos de tensión y saca lo mejor de cada uno de nosotros. Nos hace felices y nos ayuda a transmitir nuestro estado de ánimo. La música nos alivia del estrés y nos conecta a los demás. Ella nos ayuda a resistir y aunque haya momentos menos buenos nos mantengamos siempre en pie.

Después de todo esto espero que la idea de Friedrich Niestzsche nos quede claro y seamos conscientes de que “Sin música la vida sería un error” y el mundo, por tanto, también.

María García-Reol Camino

Maestra de Educación Primaria. Especialista en música.

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